Diferencias entre cristal y vidrio

Los materiales que usamos para construir nuestras casas, muebles, artículos de uso diario y tecnológicos están formados en todos los casos por partículas (iones, moléculas, átomos) pequeñísimas que pueden clasificarse por cómo están ordenadas en el material.


Los materiales cristalinos están formados por partículas ordenadas en forma repetitiva, como los ladrillos en una pared, las baldosas en el piso del salón o las manzanas en un cajón. Este ordenamiento hace que los cristales tengan caras planas, aristas rectas y vértices agudos que ayudan a reconocerlos. Pueden ser incoloros o coloreados pero en general son traslúcidos y duros. Algunas veces un material tiene muchos cristales muy chiquitos y no se ven las caras y aristas, pero igual tienen orden, como puede pasar con los cubos de azúcar. Los cristales se parecen a los bancos del salón de clase al llegar a primera hora cuando la auxiliar acaba de limpiar y ordenar todo.


Los materiales amorfos tienen como característica que sus partículas no presentan orden como los cristales. Son como las papas en una bolsa o las hojas secas caídas de un árbol. Los materiales amorfos pueden ser duros, blando, opacos, traslúcidos, incoloros o coloridos. Algunos, como el vidrio, que es traslúcido y duro se puede parecer mucho a los cristales de cuarzo y a veces le decimos a algunos vidrios de buena calidad cristales, aunque no presentan el orden característico. Los materiales amorfos son como los bancos del salón de clase luego de una dinámica de trabajo en grupos o el festejo de fin de año, todos desordenados.


Los polímeros están formados por moléculas muy grandes que no pueden ordenarse completamente como los cristales, pero en algunas regiones puede haber orden que se parece a un cristal, por eso algunos polímeros son semi-cristalinos, mientras otros son amorfos. Los polímeros pueden ser plásticos, elásticos o rígidos, opacos o transparentes, incoloros o coloreados. Algunos se pueden confundir con cristales porque son traslúcidos y se moldean con caras planas y aristas agudas, aunque no comparten con éstos la característica de orden de sus componentes. Los materiales semi-cristalinos son como los bancos del salón de clase cuando todo el mundo salió al recreo. Algunos están en su lugar y posición original, otros girados y otros fuera de lugar.