No. La grasa de las manos puede quedar sobre la superficie de la semilla (y aun lavando con agua ésta no sale), afectando el posterior crecimiento. Es importante recordar que el paso clave a la hora de crecer un monocristal es la selección de la semilla y que ésta esté lo más perfecta posible. Tampoco hay que olvidar que al tomar la semilla con pinzas se tenga cuidado de no rayarla. Para manipular semillas puede utilizar guantes látex sin talco o papel satinado (de revistas) o utensilios de cocina como cuchillos con punta fina o cucharas de te o café.

Una de las formas más fácil de observar una semilla seleccionada es con una lupa, pero en caso de disponer de un microscopio óptico, se recomienda observar su superficie con este instrumento pues nos proporciona mayor detalle.

Es importante tener la solución en un ambiente controlado de temperatura (se puede colocar el vaso con la solución y la semilla en un contenedor de espuma-plast por ejemplo), para evitar cambios de temperatura. Recordemos que la temperatura influye en la solubilidad del soluto, por lo que una solución sobresaturada a una temperatura puede no estarlo a una temperatura mayor, promoviendo así la disolución de la semilla.

Depende más que nada de lo que uno pretende. Es más probable que cuanto mayor crezca el cristal, más defectos tenga y se vuelva más opaco, por lo que es un compromiso entre tamaño y calidad, y es uno que debe decidir qué prefiere.

Esto no es problema siempre y cuando no se toquen con el monocristal en crecimiento, puesto que se verá afectada su forma al encontrarse con un impedimento. Por otro lado, la principal desventaja de la formación de otros cristales es que captan soluto que debería alimentar el monocristal en crecimiento, generando que se tenga que cambiar la solución madre en un menor tiempo. Si hay cristales en el fondo del vaso antes de colocar mi monocristal es probable que la solución ya no esté sobresaturada, por lo tanto el cristal no crecerá (ni los cristales del fondo tampoco). En este caso conviene volver a preparar la solución sobresaturada y dejarla enfriar más lentamente y en un ambiente sin perturbaciones. Si luego de dejar creciendo el cristal aparecen monocristales en el fondo (además de que creció el cristal) es probable que el vaso de trabajo tenga muchas imperfecciones en el fondo que sirven como núcleos de cristalización. Utilizando un vaso nuevo es posible que se eviten estos cristales indeseados.

Esto no es imposible pero no es recomendable, ya que necesitamos que la solución exponga una gran superficie para que se evapore más fácilmente el agua y haya un mayor intercambio de calor con el ambiente (disminuyendo la temperatura de la solución y por tanto la solubilidad de nuestro sólido – en caso de que la curva de solubilidad lo determine así).

Esto es para no favorecer la cristalización y la pérdida de soluto al trasvasar. Al mojar el filtro con el agua caliente se mantiene la temperatura al trasvasar. A veces el filtro de papel no es bueno para filtrar si la solución está a muy alta temperatura ya que se satura de sólido y enlentece el filtrado y enfría la solución. Si tiene dificultades en este paso utilice filtros de tela (como los de café molido, o un pañuelo de mano o tela de algodón como la de las túnicas).

Este es un paso no menos importante, ya que al sacar unel cristal (ya crecido o semilla) de la solución en que se formó, quedan restos de soluciónto que al secar la semilla pueden dejar restos de soluto quedan en la superficie promoviendo defectos en el monocristal. Lo mismo ocurre cuando cambiamos la solución madre y retiramos el monocristal de la misma.

Sí, pero aumenta la probabilidad de que aparezcan defectos en el monocristal por impurezas en la solución o sólido no disuelto. Es mejor asegurarme de que tengo una solución límpida para no desperdiciar tiempo creciendo un cristal que luego no será de calidad.

Es conveniente que se prepare a una temperatura mayor a la ambiente, ya que la solución debe estar sobresaturada para que crezca la semilla (o que siga creciendo el cristal si se vuelve a preparar). De todos modos, no es recomendable que la temperatura sea mucho mayor porque con la saturación a muy alta temperatura, al enfriar podemos llegar a la zona de nucleación (solución sobresaturada inestable), y queremos estar en la zona metaestable de crecimiento, donde sólo el cristal seguirá creciendo y no tendremos nucleación espontánea que forme otros cristales en la superficie del monocristal o el fondo del vaso.

Es importante que la semilla (o el cristal en crecimiento más adelante) no entren en contacto con las paredes del recipiente o el fondo, ya que esto limita el crecimiento en una cara, y tendremos un cristal imperfecto. Al colocar la semilla o cristal en el seno de la solución me aseguro que cuando crezca no “choque” con las paredes. Aún cuando el cristal en crecimiento se encuentre en el seno de la solución, es posible que la concentración de la solución sobresaturada sea mayor en el fondo del vaso que en la superficie ya que la solución que va perdiendo soluto se desplaza hacia arriba manteniéndose la sobresaturación abajo del cristal. Esto puede hacer que el cristal crezca en forma desproporcionada en su parte inferior. Usar soluciones con menor grado de sobresaturación reducen este defecto.

Si, se puede volver a preparar la solución sobresaturada a partir de la solución saturada luego del crecimiento. Se puede agregar una masa de soluto igual al aumento de masa del cristal para asegurarse de mantener condiciones de crecimiento idéntico.